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Informe

Mejorar la utilización de la tecnología en el gobierno electrónico alrededor del mundo, 2008

Pocos acontecimientos han tenido mayores consecuencias para el sector público que la introducción de Internet y la tecnología digital. El gobierno electrónico promete la utilización de la tecnología para mejorar el funcionamiento del sector público así como el aprovechamiento de los nuevos avances también para la propia democracia. En su formulación más atrevida, la tecnología es considerada una herramienta para la transformación del sistema a largo plazo.

A diferencia de las agencias tradicionales de ladrillos y mortero, los sistemas de administración digitales no son jerárquicos ni lineales, son interactivos y están disponibles las 24 horas del día y los siete días de la semana. El carácter no jerárquico de la administración por Internet hace posible que las personas puedan buscar información cuando les resulte más conveniente. Los aspectos interactivos del gobierno electrónico permiten a ciudadanos y burócratas enviar y también recibir información.

Dada la naturaleza básica de estas ventajas, algunos predicen que Internet transformará el gobierno. Muchos han acogido el gobierno electrónico como una forma de mejorar el suministro de servicio y la respuesta a los ciudadanos. “El gobierno electrónico no solo acabará con las fronteras y reducirá los costes de las transacciones entre los ciudadanos y sus gobiernos, sino también entre los distintos niveles del gobierno”, afirma Stephen Goldsmith, antiguo Asesor Especial del Presidente George W. Bush para Iniciativas relacionadas con la Fe y las Comunidades. Jeffrey Seifert y Matthew Bonham sostienen que el gobierno digital tiene el potencial de transformar la eficiencia y la transparencia del gobierno, la confianza de los ciudadanos y la participación política en las democracias de transición.

Muchas unidades gubernamentales abrazaron la revolución digital y están poniendo a disposición de los ciudadanos una amplia gama de materiales en línea, desde publicaciones y bases de datos a servicios del gobierno propiamente dichos. Gobiernos de todo el mundo han creado sitios web que facilitan el turismo, las quejas de los ciudadanos y las inversiones empresariales. En muchos países de las islas del Caribe y del Pacífico, los turistas pueden reservar hoteles a través de los sitios web del gobierno. En Australia, los ciudadanos pueden presentar quejas al gobierno a través de las páginas web de las distintas agencias. Naciones como Bulgaria, los Países Bajos y la República Checa atraen a inversores extranjeros a través de sus sitios web.

A pesar de lo prometedor de los avances tecnológicos, normalmente las innovaciones del sector público han sido graduales y a pequeña escala. Factores como las disposiciones institucionales, la escasez presupuestaria, el conflicto entre grupos, las normas culturales y las pautas imperantes de comportamiento social y político han limitado las acciones gubernamentales. Como los gobiernos están divididos en agencias y jurisdicciones enfrentadas, los tomadores de decisiones tienen dificultades para conseguir que los burócratas colaboren en el fomento de las innovaciones tecnológicas. Las consideraciones presupuestarias impiden que los departamentos gubernamentales implementen servicios en línea y utilicen la tecnología para que la democracia llegue al pueblo. Las normas culturales y los patrones de comportamiento individual afectan a la forma en la que la tecnología es utilizada por ciudadanos y políticos. Además, el proceso político está caracterizado por un intenso conflicto entre grupos por los recursos. Cuando disponen de sistemas abiertos y permeables, los grupos se organizan con facilidad y hacen peticiones dentro del sistema político.

Estados Unidos se ha quedado por detrás de muchos países en lo referente a acceso a Internet y utilización de la banda ancha. Según el Marcador de Ciencia, Tecnología e Industria para el 2007 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Estados Unidos va a la zaga de Suiza, Suecia, Australia, Países Bajos, Dinamarca y Alemania en abonados a Internet por cada cien habitantes.

Mientras que el 36% de los residentes suizos tienen acceso a servicios de subscripción a Internet, el 31% de los americanos tienen acceso a Internet. El acceso a la banda ancha resulta más preocupante. En este aspecto, Estados Unidos ocupa el 15º puesto entre las naciones de la OCDE, cuando en el 2001 estaba en el cuarto lugar. El 35% de los daneses tienen acceso a banda ancha de alta velocidad, en comparación con sólo el 22% de los americanos. Esto limita la capacidad de los americanos de beneficiarse al máximo de las aplicaciones de Internet y multimedia. Con el fin de mantener su ventaja tecnológica en el siglo XXI, Estados Unidos simplemente debe invertir más en investigación y desarrollo.

Por otro lado, en aquellos países que han puesto en marcha sitios de Internet siguen existiendo contradicciones en términos de diseño, navegación y utilidad. Los portales son útiles para los ciudadanos porque ofrecen opciones de navegación uniformes, integradas y estandarizadas. Por desgracia, muchos sitios web nacionales no son coherentes en términos de características de diseño. Como las agencias gubernamentales protegen celosamente su autonomía, ha hecho falta tiempo para que las agencias colaboren con el fin de que las labores de los ciudadanos sean más fáciles de llevar a cabo. Los sistemas de navegación comunes ayudan al ciudadano medio a sacar partido de la riqueza de materiales que tiene disponible en línea.

Los gobiernos necesitan utilizar más opciones que mejoren la llegada al público. Los motores de búsqueda de los sitios web, por ejemplo, son herramientas sencillas pero muy importantes que posibilitan a los ciudadanos encontrar la información que desean en un sitio concreto. En la actualidad, sólo un tercio de los sitios web gubernamentales tienen motores de búsqueda, lo cual supone una limitación para los ciudadanos comunes a la hora de buscar la información que les resulta relevante.

Esa misma lógica es aplicable a las tecnologías que permiten a los ciudadanos enviar comentarios o dar su opinión sobre una agencia gubernamental de una forma distinta. Los ciudadanos aportan perspectivas y experiencias diversas al gobierno electrónico, y las agencias se benefician de sus sugerencias, quejas y comentarios. Una opción tan sencilla como un formulario para comentarios da poder a los ciudadanos al proporcionarles la oportunidad de expresar su opinión sobre los servicios gubernamentales con los que desearían contar.

Los países necesitan actualizar sus sitios con regularidad. Parece que algunos sitios no han sido actualizados en varios años, y por consiguiente contienen información imprecisa, enlaces que ya no funcionan e información de contacto por correo electrónico incorrecta. Al mantener sus sitios actualizados y colgar en ellos más materiales en línea, los países animarían a los ciudadanos y a los miembros de la comunidad empresarial a entrar en Internet y utilizar los recursos del gobierno electrónico.

Claramente, un problema fundamental del gobierno electrónico son los costes iniciales de desarrollar un sitio web y ofrecer servicios en línea. En la actualidad parece que muchos países están llevando a cabo estas tareas independientemente del resto. Como consecuencia, los países se están privando entre ellos de la oportunidad de conseguir economías de escala que podrían reducir el coste por unidad de los sitios oficiales de los gobiernos. Los países más pequeños y pobres deberían contraer alianzas regionales de gobierno electrónico que les permitiesen hacer un fondo común de recursos y conseguir una mayor eficiencia en la construcción de su infraestructura. Estos esfuerzos colectivos proporcionan a los ciudadanos interesados en una región un lugar donde encontrar información que atañe a más de una nación concreta. Al mismo tiempo, ese tipo de sitios ofrece también economías de escala para países específicos a la hora de incluir en Internet material cultural y religioso. Esas campañas de cooperación regional son muy valiosas porque permiten que los países compartan conocimientos y competencias y a la vez reduzcan sus costes presupuestarios generales.

En general, el gobierno electrónico no está transformando el sector público de un modo radical. Mientras que algunos países han abrazado un gobierno digital de definición amplia, Estados Unidos se está quedando rezagado en acceso a Internet de banda ancha, innovación en el sector público y a la hora de implementar las últimas herramientas interactivas en los sitios gubernamentales. Esto limita el potencial transformador de Internet y debilita la capacidad de la tecnología de investir de poder a ciudadanos y negocios. Los sitios gubernamentales deben utilizar mejor la tecnología disponible, y tratar problemas de acceso y alcance democrático.

Este informe revisa la situación actual del gobierno electrónico y aporta sugerencias prácticas para la mejora de la administración de la información y los servicios en Internet. Utilizando un análisis detallado de 1.667 sitios web de gobiernos nacionales de 198 países en todo el mundo realizado en el verano del 2008, este informe estudia los tipos de opciones disponibles en línea, las variaciones entre países, y las diferencias del gobierno electrónico actual en comparación con los años anteriores, remontándonos hasta el 2001.

Entre sus conclusiones fundamentales, podemos afirmar que los países son muy distintos en lo referente al gobierno electrónico en general. En cuanto a la utilización tecnológica, Estados Unidos se ha quedado a la zaga de países como Corea del Sur y Taiwán. Dentro de nuestro estudio, las naciones que más ponen en práctica el gobierno electrónico son Corea del Sur, Taiwán, Estados Unidos, Singapur, Canadá, Australia, Alemania, Irlanda, Dominica, Brasil y Malasia. En el lado opuesto de la balanza, países como Tuvalu, Mauritania, Guinea, el Congo, Comoras, Macedonia, Kiribati, Samoa y Tanzania apenas tienen presencia web.

Autor

En todo el mundo, el 50% de los sitios web gubernamentales ofrecen servicios completamente ejecutables en línea, en comparación con el 28% del año pasado. Este año, el 96% de los sitios web proporcionan acceso a publicaciones y el 75% cuentan con enlaces a bases de datos. Resulta más problemático que sólo el 30% muestren políticas de privacidad y el 17% dispongan de políticas de seguridad. Sólo el 16% de los sitios gubernamentales tienen algún tipo de acceso para personas discapacitadas, mientras que el 57% proporcionan traducciones en idiomas extranjeros para visitantes no nativos. El 14% ofrecen la posibilidad de personalizar los sitios gubernamentales según la zona de interés del visitante, mientras que el 3% proporcionan accesibilidad por PDA. El resto de este informe revisa estas conclusiones más detalladamente y por último propone recomendaciones para una utilización más eficaz de la tecnología digital.

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