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Expediente

El Liderazgo Estadounidense en un Siglo Global

Carlos Pascual pronunció el discurso de la ceremonia de graduación en el Fort Leavenworth Command and General Staff College. Pascual retó a los licenciados para que hagan funcionar las perspectivas del liderazgo estadounidense en un mundo globalizado.

Teniente General Caldwell, gracias por invitarme aquí en el día de hoy, por su liderazgo y su amable presentación. Permítame extender mi agradecimiento también al Teniente General Arter, Comandante Sargento Mayor Johndrow, Brigadier General Cardon y fundamentalmente a las familias y licenciados del Command and General Staff College.

Gracias por permitir que me una a ustedes en el día de hoy para homenajear a esta promoción, a todos los 960, procedentes de Estados Unidos y del extranjero.

Deseaba venir aquí porque creo que ésta es una institución dedicada a la construcción de la paz. Por supuesto, su misión fundamental es proteger a nuestra nación: es más, proteger a las más de 60 naciones de las que ustedes proceden, pero vivimos en un mundo en el que proteger nuestros intereses nacionales no puede ser separado del compromiso con nuestra comunidad global.

Hace siete décadas, Winston Churchill exhortó a los Estados Unidos de este modo:

“Uno no puede ascender para ser en muchos modos la comunidad líder del mundo civilizado sin verse involucrado en sus problemas, sin estar convulsionado por sus agonías e inspirado por sus causas. Si esto ha sido demostrado en el pasado, como así ha sido, será irrefutable en el futuro. El pueblo de los Estados Unidos no puede escapar de la responsabilidad mundial”.

Y si eso era verdad hace siete décadas, hoy parece incluso más cierto. Permitan que lea un pasaje de La Audacia de la Esperanza de Barack Obama, escrito cuando sus aspiraciones presidenciales todavía eran una visión lejana.

“Cuando Truman , Acheson, Kennan y Marshall se sentaron para diseñar la arquitectura del orden Pos- Segunda Guerra Mundial, su marco de referencia era la competencia entre las grandes potencias que habían dominado los siglos diecinueve y principios del veinte….Las mayores amenazas para América provenían de estados expansionistas como la Alemania nazi o la Rusia soviética….Ese mundo ya no existe.

“[Hoy] la creciente amenaza… proviene fundamentalmente de aquellas partes del mundo al límite de la economía global donde no se han tomado las “reglas a seguir” internacionales ….países en los que una abrumadora mayoría de la población es pobre, analfabeta y está aislada de la red global de información; lugares en los que los dirigentes temen que la globalización hará que pierdan el poder….La misma interconectividad que une al mundo cada vez más ha dado poder a aquellos que querrían derribar ese mundo”.

Formulo estas perspectivas no para engendrar un temor a la globalización, sino para infundir un respeto por su poder, una interpretación sobre cómo captarla y un sentido de humildad sobre los límites de nuestra capacidad para actuar en solitario al desarrollarla.

Vivimos en un mundo en el que el capital, la tecnología, las ideas y las personas no conocen límites. Es esta misma capacidad de transcender fronteras, de explotar las capacidades mundiales y tener acceso a los mercados mundiales lo que ha sacado a cientos de millones de la pobreza en China e India. Se ha creado una riqueza sin precedentes aquí en los Estados Unidos. Incluso ha contribuido a la capacidad global para avanzar en la paz. Esta realidad es olvidada por muchos: la cooperación a través de organismos como las Naciones Unidas ha reducido a la mitad el número de conflictos entre estados desde el fin de la Guerra Fría.

Pero la globalización tiene su lado oscuro cuando no logramos dirigirla, y es aquí donde todavía tenemos que lograr el éxito, como nación, o como comunidad global. Por consiguiente, tenemos:

  • Un mundo en el que una crisis de vivienda en EE.UU. se convirtió en una crisis financiera y luego en una recesión global con una tasa de desempleo de más del 9 por ciento en los EE.UU., con 20 millones de desplazados en China, con los más pobres de los pobres empujados hasta los límites de la supervivencia en lugares como Mali, Chad o las montañas de Perú.
  • Un mundo en el que la revolución industrial ha traído vehículos, televisiones y frigoríficos a miles de millones de personas, pero ha afianzado un patrón de uso de combustibles fósiles que está causando concentraciones de carbono en la atmósfera que amenaza la vida que conocemos.
  • Un mundo en el que la tecnología nuclear ha creado la capacidad para un futuro sin carbono en la producción de electricidad, pero la proliferación incontrolada de esta tecnología ha hecho que países como Corea del Norte e Irán sean amenazas para la paz y la estabilidad mundial.

En este mundo que transciende fronteras, ninguna nación puede tener éxito a la vez, pero ninguna nación puede aislarse de los problemas globales.

Es por eso que el Presidente Obama dice que la seguridad americana es inseparable de la seguridad global. Nuestros futuros están entrelazados.

Pero nuestro objetivo, su objetivo, es comprender cómo hacer que estas perspectivas sean operativas en nuestro entorno global. Permitan que les deje unas cuantas observaciones:

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En primer lugar, la escala de desafíos internacionales es mayor que ninguna otra que hayamos conocido:

  • Hoy nos enfrentamos a crisis. Ustedes las conocen bien (en algunos casos demasiado bien): Afganistán/Pakistán, Irak, Irán, Korea del Norte, Oriente Medio;
  • Desafíos geopolíticos para la estabilidad global: gestionar productivamente el surgimiento de China e India; una Rusia agresivamente autoritaria; y por toda Latinoamérica, una dinámica de cambio en la que los Estados Unidos se ha convertido en ocasiones un agente secundario; y
  • Desafíos existenciales o globales: la crisis financiera, el cambio climático, el terrorismo, la proliferación nuclear y los conflictos en y entre estados.

¿Qué podemos aplazar de esta agenda? ¿Qué podemos dejar a un lado? Muy poco. Así, una lección importante para nuestro país y para cada uno de nosotros: en este mundo, el liderazgo significa construir asociaciones con otras naciones para compartir esta carga por el bien de un mundo en paz y próspero. Ello exige construir respeto por nuestra nación, y eso significa ser un brillante ejemplo en nuestra adhesión al estado de derecho, de modo que podamos apalancar estas asociaciones y relaciones para tener éxito a la hora de progresar en nuestros intereses nacionales. Si esto es cierto para los Estados Unidos, es igualmente cierto para cada país representado hoy aquí.

Estas no son fantasías idealistas. Hoy en día, la capacidad para desarrollar y mantener asociaciones eficaces y el respeto del mundo se han convertido en el nuevo realismo estadounidense.

También les dejo esta observación. Los problemas a los que nos enfrentamos están conectados entre sí (su interacción define nuestro futuro), pero al mismo tiempo no podemos encontrar soluciones a menos que comprendamos las fuerzas vinculadas que definen nuestra realidad.

La crisis económica no solamente está provocando pérdidas de trabajos, sino también afecta a la capacidad de cada país para poner un precio al carbono, una medida considerada crítica para fomentar la conservación y la innovación, y de ese modo impedir los cambios medioambientales que incluso ahora son una causa de inundaciones, sequías, enfermedades y emigración.

El cambio climático está agravando la competencia por los recursos escasos (sobre todo de tierra y agua) que podría ocasionar conflictos en el futuro. Una cosa que sabemos con seguridad es que sin tratar las escaseces subyacentes de tierra y agua no existen soluciones permanentes al conflicto en lugares como Darfur.

Y para aquellos que se pregunten por qué deberíamos preocuparnos por conflictos lejanos, no olvidemos que la lucha más importante que hemos tenido en territorio americano fue orquestada por uno de los países más pobres del mundo: Afganistán.

¿Qué es lo que aprendemos de esto?

No evaluemos el mundo basándonos en las realidades estáticas ante nosotros, pero busquemos en su lugar evaluar los efectos interactivos de las fuerzas globales si queremos comprender donde pueden surgir amenazas futuras.

Mientras nos preparamos para el futuro y buscamos soluciones a los problemas de hoy, debemos comprender como las dimensiones militares de las amenazas actuales se cruzan con los otros factores sociales, económicos, culturales y religiosos que mueven el entorno de la seguridad. Pero además aviso de esto: no son nuestros militares quienes tienen que resolver todos estos problemas, sino ser una conciencia y un impulsor de nuestras autoridades civiles para invertir y construir estas capacidades.

Como prueba básica de si estamos en la dirección correcta (para probar si somos honestos con nosotros mismos) centrémonos en realidades locales. Preguntémonos qué será necesario para llevar la seguridad y la prosperidad a la comunidad en el sur de Afganistán, por ejemplo, y entonces preguntémonos qué las hará sostenibles, y aquí sospecho que encontrarán estas realidades:

  • No podemos mantener el éxito sin crear la capacidad de los homólogos locales, ya sean militares, policiales, funcionarios del gobierno, empresarios.
  • Crear esa capacidad significa una inversión de nuestra gente en su gente, por eso enviamos 4.000 tropas para entrenar y asesorar a la policía y a los militares afganos.
  • Pero sé que ustedes estarán muy decepcionados, y quizás ya lo han estado, sobre la capacidad de nuestro país para invertir desde el lado civil de nuestro gobierno, no porque no haya ganas, sino porque no disponemos de la gente. Fíjense en este contraste crudo: los 4.000 preparadores militares que estamos enviando a Afganistán constituyen dos tercios de los 6.500 funcionarios del servicio exterior que tenemos por el mundo.

Como nación, hemos empezado a realizar algunos cambios críticos. El Presidente Obama solicitó un aumento del 11 por ciento del presupuesto para Asuntos Exteriores en el año fiscal 2010. Es un inicio modesto. Precisará el apoyo de aquellos de ustedes interesados en la seguridad de la nación, y desde el centro de América, lograrlo y continuar aumentando esta capacidad.

En nuestros corazones, creo que debemos ser humildes, pero no sombríos. Disponemos de un momento único.

He viajado por todo el mundo, y en ninguna parte he visto el rechazo del liderazgo estadounidense. En cambio, hay un ansia por un cambio en el estilo de liderazgo basado en asociaciones e inversiones compartidas. Eso es de nuestro interés.

En los Estados Unidos, votación tras votación se demuestra que el pueblo estadounidense desea las asociaciones y la colaboración internacional. Intuitivamente, nosotros como nación comprendemos la sabiduría de trabajar con otros y compartir la carga de tiempos extraordinarios.

Un medio fundamental para lograr asociaciones sostenibles es la adherencia al estado de derecho. Eso juega a favor de nuestras fortalezas y no de nuestras debilidades; es lo que nos hace fuertes a nivel nacional y también deberíamos agradecerlo internacionalmente.

Sí, encontraremos problemas: un entorno global también significa competencia global. Están aquellos que nos quieren hacer daño y a la buena gente de todo el mundo. Hemos visto trágicos actos terroristas en Londres, Madrid, Bombay y muchas ciudades en Pakistán y por todo Oriente Medio.

Pero no podemos ser disuadidos de transformar nuestras perspectivas en este mundo transnacional, modernizando nuestras capacidades y creando nuestra capacidad para actuar juntos. Nuestra fuerza está en nuestra gente (nuestra creatividad, honestidad, decencia, compromiso con el trabajo difícil y una creencia moral de que estamos juntos en estos esfuerzos globales) por el bien de nuestras familias y las generaciones que vengan después de nosotros. Nuestra esperanza está en las personas como ustedes, y eso es una fuente de confianza.

Enhorabuena, Promoción 09-1 del Command and Staff College. Que les vaya muy bien a ustedes y sus familias. Tienen la gratitud de nuestra nación, así como de cada nación representada hoy aquí.

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