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La economía mundial se está recuperando

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Nota del Editor: Este comentario está basado en las investigaciones y el análisis del mapa interactivo de los Índices de Seguimiento para la Recuperación Económica Global (TIGER), que aparece en el sitio web del Financial Times.

Consulte la versión de Brookings del mapa interactivo »

A pesar de todos los malos augurios la economía mundial se ha ido recuperando poco a poco.

Esto no significa que la recuperación esté firmemente afianzada o que queden pocos riesgos, pero pese a las malas rachas del 2010 es importante tener en cuenta que el panorama económico parece mucho más positivo que hace un año.

¿Por qué llego a esta conclusión? Pues bien, para hacernos una idea clara de la situación actual de la economía mundial debemos observar una amplia serie de datos económicos. Hemos reunido datos de las economías del G20 relativos a tres tipos de indicadores: actividad económica real, basándonos en el PIB, la producción industrial, la ocupación, las importaciones y exportaciones; indicadores financieros como los índices de los mercados de valores nacionales, la capitalización del mercado de valores y, en el caso de los mercados emergentes, el diferencial de bonos en relación con el Tesoro de Estados Unidos; y, finalmente, indicadores de la confianza empresarial y de los consumidores.

Al combinar información extraída de estas variables utilizando técnicas estadísticas, podemos investigar la situación de las economías individuales así como de la economía mundial. Así nació el índice para la economía mundial del Instituto Brookings-Financial Times, al que hemos bautizado con el nombre TIGER—Índices de Seguimiento para la Recuperación Económica Global.

Esta combinación de índices revela cinco temas dominantes. En primer lugar, la economía mundial empezó a repuntar a mediados del 2009 y se ha ido afianzando poco a poco desde entonces. Las tasas de crecimiento de muchos indicadores se han recuperado con fuerza después de estar inmersas en territorio negativo durante el 2008.

Estas altas tasas de crecimiento parten de una base más baja, por supuesto, y todavía se debe recorrer un largo camino antes de que los niveles de estos indicadores vuelvan a ser como antes de la crisis. Por ejemplo, los índices de crecimiento de la producción industrial en muchas economías del G20 son actualmente más altos que antes de la crisis pero, como los índices de crecimiento cayeron en picado durante el 2008, los niveles de producción industrial siguen estando por debajo de los niveles anteriores a la crisis. A pesar de todo, la recuperación está cobrando velocidad.

En segundo lugar, la recuperación ha sido bastante irregular. Las tasas de crecimiento de la producción de industrial y de los volúmenes de intercambios comerciales se han recuperado con fuerza, mientras que la mejoría del PIB y de la ocupación ha sido como mucho modesta. El crecimiento del empleo, que suele ser un indicador desfasado del ciclo empresarial, fue muy débil en las economías desarrolladas hasta principios del 2010 pero en la actualidad está dando muestras de vida. Así pues, la recuperación está obteniendo poco a poco un mayor alcance.

En tercer lugar, el rendimiento de los mercados financieros mundiales ha dejado atrás el de las variables macroeconómicas fundamentales. Sin embargo, en los dos últimos meses la situación de los mercados financieros ha empeorado ya que se han visto sacudidos por los problemas en Europa. Esto podría indicar que los mercados financieros prevén que se avecinan tiempos más difíciles o únicamente una atenuación temporal de una oleada anterior de optimismo infundado. De cualquier modo, no es positivo para la recuperación. Sin embargo, un rendimiento de los mercados financieros más moderado puede no ser tan malo a largo plazo.

En cuarto lugar, los indicadores de la confianza han recuperado parte del terreno que perdieron durante los peores momentos de la crisis. Tanto en las economías de los mercados emergentes como en las de los desarrollados la confianza empresarial sigue creciendo poco a poco, pero la confianza de los consumidores en las economías desarrolladas se ha estancado en los últimos meses. El resurgimiento de la confianza empresarial es buena señal, ya que podría impulsar las inversiones. No obstante, la falta de confianza de los consumidores y un crecimiento mínimo del empleo debilitarían la recuperación si se traducen en un crecimiento poco entusiasta del consumo privado.

Por último, los mercados emergentes sufrieron los efectos de la crisis global más tarde que las economías avanzadas y también se han recuperado con más rapidez. Entre los mercados emergentes más importantes, las recuperaciones de China y la India han sido especialmente fuertes.

Hasta la fecha, en el 2010 los mercados emergentes siguen avanzando rápidamente hacia un rendimiento fuerte a pesar de los problemas que han afectado a las economías desarrolladas. Quizás, en un sentido estructural a largo plazo, se están volviendo menos dependientes de las economías avanzadas. No obstante, los mercados emergentes no pueden tirar solos de la economía mundial. Si las economías avanzadas siguen presentando un rendimiento débil, nos espera un largo y arduo camino hacia una recuperación duradera de la economía mundial.

Ciertamente, todavía no estamos fuera de peligro y múltiples riesgos podrían seguir impidiendo la recuperación. Aunque resulta sencillo realizar pronósticos alarmantes, vale la pena reconocer que existen numerosas noticias positivas en relación con las desesperadas circunstancias en las que se veía inmersa la economía mundial hace un año. Todavía no es el momento de descorchar el champán, pero al menos ahora no sentimos tanta necesidad de un trago fuerte.

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