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Lo que revela la pandemia sobre gobernanza, captura del estado y los recursos naturales

La pandemia de COVID-19 ha puesto al descubierto el enorme contraste entre las fortalezas y debilidades de la gobernanza y el liderazgo en todo el mundo. Entre los países de altos ingresos, muchos estados europeos que se han destacado en varias dimensiones de gobernanza , según lo medido por los Indicadores anuales de gobernanza mundial (WGI ), también han abordado bien la pandemia. Estos incluyen paises liderados por mujeres, como Alemania y los nórdicos (a excepción de Suecia). Por el contrario, la pandemia se está desatando en gran parte de los Estados Unidos, con mucho más de 130,000 muertes y de 3 millones de casos infectados reportados, lo cual representa una cuarta parte de las cifras globales, en un país con solo el 4 por ciento de la población mundial.

La mala gestión de la pandemia en los EE. UU se correlaciona con la disminución de la gobernanza del país a lo largo de los años en comparación con muchos países europeos, así como con Japón y otros en Asia. Los datos de WGI muestran que para 2018, EE. UU. solo ocupó el puesto 29 en el mundo en medidas de “voz y rendición de cuentas”, y el puesto 25 en control de la corrupción, luego de una disminución en las tales en las últimas dos décadas. El empeoramiento del desempeño de la gobernanza se ha visto agravado en los últimos meses por una pobre respuesta del liderazgo a la pandemia.

La gran variación en el desempeño de la gobernanza entre los países también se aplica a nivel mundial, incluso entre los países de ingresos bajos y medianos. Entre otras regiones emergentes, el desafío para América Latina es enorme, donde el virus esta fuera de control en Brasil y México, entre otros,

Muchos países, en todas las regiones, incluyendo la mayoría de los que son abudantes en recursos naturales, exhiben estándares de gobernanza débiles, y los cuales a menudo han empeorado, e incluyen falencias en el liderazgo; un ataque a la “voz” y responsabilidad democrática; y, relacionados, altos niveles de corrupción y captura del estado por las élites políticas y económicas.

Sin embargo, la gobernanza es más importante que nunca en este momento: los países con mejores estándares de gobernanza exhiben una mejor respuesta y resultados para hacer frente a la pandemia que los países mal gobernados. Esto lo sugiere la asociación entre la capacidad de prueba COVID-19 y las tasas de infección en las Figuras 1a y 1b , respectivamente, en varias dimensiones de gobernanza.

Fuente: Worldometers, https://www.worldometers.info/coronavirus/ e Indicadores de gobernanza mundial (www.govindicators.org). Kaufmann, D., A. Kraay y M. Mastruzzi (2010), The Worldwide Governance Indicators: Methodology and Analytical Issues, Documento de trabajo de investigación de políticas del Banco Mundial No. 5430.

El trauma socioeconómico (incluyendo el shock macro) inducido por la pandemia está afectando a países de todo el mundo. Es poco probable que sea temporal, con decenas de millones de personas que caen en la pobreza, desempleo, una clase media reducida y tensiones sociales crecientes. Dependiendo de la medida en que los intereses creados de la elite económica influyendo la formulación de políticas, los países están navegando de manera diferente la “encrucijada percibida” entre optar por bloqueos inducidos por la salud (y distanciamiento estricto con reaperturas graduales), por un lado, o a la reapertura rápida impulsada por consideraciones economicas y financieras.  Pero es una encrucijada falsa, debido a los estragos que el virus está causando en los estados que no implementaron medidas estrictas de distanciamiento o se apresuraron a reabrir, forzando nuevos cierres al poco de reabrir, agravando el revés económico.

Los países también se enfrentan a la necesidad de implementar paquetes de estímulo y rescate generosamente asignados y que sean equitativos, mientras se mantienen prudentes sobre la deuda y la sostenibilidad fiscal a largo plazo. Nuevamente, la gobernanza importa. El Índice de estímulo económico COVID-19 (CESI) muestra una asociación entre países que exhiben una mejor gobernanza en dimensiones clave y un mejor desempeño de sus programas de estímulo económico:

Fuente: Worldometers, https://www.worldometers.info/coronavirus/ e Indicadores de gobernanza mundial (www.govindicators.org). Kaufmann, D., A. Kraay y M. Mastruzzi (2010), The Worldwide Governance Indicators: Methodology and Analytical Issues, World Bank Policy Research Working Paper No. 5430.

Un gran grupo de países de ingresos bajos y medios está experimentando desafíos particularmente agudos: aquellos que son abundates en en recursos naturales – hidrocarburos y minería. Con algunas excepciones, tales países han padecido de grandes desafios de gobernanza, como se ha elaborado en el pasado, y presentado en detalle en un nuevo informe sobre cómo abordar la corrupción en los recursos naturales.

Fuera de los paises industrializados, los sistemas de salud pública en los países abundantes en recursos naturales son débiles, y están luchando para hacer frente a la pandemia. Hasta la fecha, como promedio en este grupo, apenas una fraccion del 1 por ciento de la población se han sometido a pruebas del Covid, lo que es totalmente inefectivo para iniciar una contención de la pandemia. Como se muestra en las Figuras 3a y 3b, respectivamente, recientemente las tasas de infección y mortalidad han aumentado considerablemente en este grupo, en contraste con otras economías emergentes (y también con los países de altos ingresos, en los cuales, con la excepción de los Estados Unidos, las tasas han disminuido bruscamente).

Fuente: Worldometers, www.worldometers.info/coronavirus/

Otro shock, particularmente para los países ricos en recursos, se relaciona con la caída de la demanda y los precios de los hidrocarburos y minerales , en el contexto del imperativo de abordar el cambio climático y el daño ambiental. La realidad de la menor demanda de combustibles fósiles asociada con las restricciones de movimiento está ejerciendo una presión a la baja sobre los precios. El probable crecimiento en el apetito por una energía más limpia (incluso debido a la demanda post-pandemia esperada de un planeta más saludable) y, por el lado de la oferta, la facilidad de entrada de la industria del petróleo y el gas de esquisto, complementada por amplias reservas e inventarios, limitan alzas futuras en los precios del petróleo y el gas. Las interrupciones de la cadena de suministro y la mala gobernanza también obstaculizan la producción y la entrega de estos recursos.

En resumen, la confluencia de un cuarteto de factores y shocks apunta a una “tormenta perfecta”: particularmente para los países ricos en recursos y el sector extractivo, primero la pandemia en sí misma; luego los enormes desafíos de gobernanza, la captura del estado y debilidades del liderazgo; la crisis socioeconómica; y la caída de los precios de los extractivos. Por lo tanto se justifica considerer un replanteamiento estratégico. Aquí sugiero algunos consejos iniciales para debate y elaboración:

En el contexto de la tempestad que ocurre en los países abundantes en recursos naturales, nos encontramos en una encrucijada, ya que esta vez es un mundo diferente. Los enfoques solamente reactivos, o meramente enfocados en las adaptaciones a una recesión tradicional o a la volatilidad, serían insuficientes. Es imperativo que los gobiernos, la industria, las organizaciones internacionales, las ONGs y los think tanks consideren e implementen transformaciones audaces, en acorde con el alcance del gran desafío en un mundo que ha cambiado.

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