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Editorial

El pinchazo de la “burbuja de la migración” favorece a las metrópolis costeras y a los núcleos urbanos

Actualmente la nación con más movimientos migratorios del mundo está quedándose quieta.

Los niveles de migración de Estados Unidos, como el mercado de valores, han disminuido drásticamente. Y los sospechosos habituales—Arizona y Florida, otrora en auge, y las ciudades más antiguas y con más fugas de población, Nueva York y Los Angeles—ponen de manifiesto este cambio demográfico.

La burbuja de migración de mediados de esta década, fomentada por la facilidad de los créditos y el crecimiento sobrecalentado de la construcción de viviendas en áreas más nuevas del Cinturón del Sol y los suburbios acomodados de todo el país, parece haberse pinchado. Esto está ocasionando un crecimiento “imprevisto” en las zonas costeras, las metrópolis más antiguas y las áreas urbanas, ya que los emigrantes potenciales parecen quedarse en sus hogares habituales como consecuencia de la crisis de las hipotecas, el descenso del valor de las viviendas, y el aumento del paro.

Este panorama es puesto de manifiesto por los cálculos de población recién publicados por la Oficina del Censo, que estudian la situación hasta julio del 2008 y que señalan un avivamiento de los cambios del crecimiento que los datos anteriores sólo dejaban entrever. En el último año, de acuerdo con la Encuesta de la Población Actual (Current Population Survey), sólo 11 millones de personas se trasladaron cruzando los límites del condado, en comparación con los casi 16 millones de hace unos años.

A un extremo del espectro tenemos las áreas metropolitanas que se benefician de la nueva dinámica de migración.

La gran área metropolitana de Nueva York, de la que emigraron más de un cuarto de millón de personas durante los años de la burbuja de la migración en esta década, sólo sufrió 144.000 emigraciones el año pasado, su cifra más baja desde el 1990, al menos.

Por su parte, en la metrópolis de Los Angeles, de donde afluían numerosísimos emigrantes a los mercados antiguamente dinámicos de las regiones de Utah, Idaho, Montana, Wyoming y parte de Arizona y Nevada, también se han reducido a la mitad las migraciones en el último año. De hecho, las áreas metropolitanas a lo largo de la costa de California retuvieron a más emigrantes potenciales, que en años anteriores se trasladaban a viviendas más asequibles en Las Vegas, Arizona y en el interior del estado. Por primera vez desde 1990, al menos, incluyendo el periodo de auge y decadencia de las empresas “punto com”, la zona de San Francisco registró una inmigración nacional neta.

Entre otras regiones que vivieron un inesperado cambio demográfico a causa de la emigración reducida se encontraban Boston y Chicago, donde la población total creció el año pasado. De un modo similar, metrópolis industriales más antiguas como Cleveland, Pittsburgh, Buffalo, y Providence, que luchaban por retener a sus jóvenes, presenciaron una ralentización del éxodo.

El motivo principal para que los potenciales emigrantes hayan permanecido en estas áreas es que se ha pinchado la burbuja de la migración en el Oeste y Sureste. Las principales metrópolis que atraían a la inmigración nacional en el 2004-2005 – año crítico de la burbuja – eran Phoenix, Riverside, Tampa, Orlando, Atlanta, y Las Vegas. No obstante, todas ellas recibieron a muchos menos inmigrantes el año pasado. En comparación con el punto álgido de mediados de la década, Phoenix sólo recibió la mitad de inmigrantes, Las Vegas casi dos tercios menos, y Tampa y Orlando menos que en cualquier momento de los últimos veinte años. La inmigración en Atlanta alcanzó su punto máximo en 2006-2007 pero disminuyó drásticamente el año pasado (Ver Tabla 1). Además, en Riverside se registró una emigración neta, por primera vez en trece años, ya que muchos residentes potenciales de Riverside permanecieron cerca de Los Angeles.

Mientras que áreas metropolitanas enteras vivieron un crecimiento sobrecalentado a mediados de la última década, también fue así en los suburbios y los barrios acomodados de las afueras de las ciudades en muchas partes del país. Las migraciones que potenciaron dicho crecimiento también han caído rápidamente. A nivel nacional, los condados acomodados de las afueras de las ciudades pasaron de recibir 265.000 inmigrantes en el 2005-6 a sólo 161.000 en el último año. La contracción de los suburbios se evidenció en todas las zonas del país, incluyendo Washington, D.C., Philadelphia, Houston, y Dallas. Algunos de los condados de mayor crecimiento de la nación a mediados de la época sufrieron tremendos colapsos, entre ellos sitios como Kendall County a las afueras de Chicago, Newton County a las afueras de Atlanta, Lake County a las afueras de Orlando, y Paco County a las afueras de Tampa.

Descensos similares afectaron a pequeñas áreas metropolitanas que antes crecían rápidamente como St. George, en Utah.

No obstante, en lo que respecta a la deflación de las migraciones, el estado de Florida destaca entre el resto. El año 2008 probablemente marca el primer momento en la historia de Florida en el que se vivió una emigración nacional neta. Resulta interesante que la emigración de la Miami metropolitana cayera el año pasado. La gran disminución de la fuerza de los mercados inmobiliarios en el resto del estado, incluyendo suburbios, zonas suburbiales acomodadas e incluso áreas rurales, marcó la tónica en el Estado del Sol. Del 2007 al 2008, 48 de los 67 condados de Florida mostraron una reducción de la inmigración o una mayor emigración, lo cual convierte a su pérdida de magnetismo en un fenómeno que realmente presenciamos a nivel estatal.

Las nuevas estadísticas de las migraciones muestran la rapidez con la que cambios en las condiciones del mercado inmobiliario pueden afectar a los desplazamientos de la población, provocando pérdidas y beneficios inesperados en distintas partes del país. Como estas cifras todavía no reflejan el importante aumento del desempleo que ha tenido lugar en los últimos meses, no podemos presagiar cuánto aire seguirá escapando de la burbuja de la migración de mediados de la década antes de que los mercados inmobiliarios y laborales empiecen a reponerse. Cuando por fin tenga lugar la recuperación, queda por ver si los motores alimentados por la migración de principios de la década del 2000—especialmente el Cinturón del Sol y suburbios alejados de las metrópolis—recobrarán la posición que tenían en el pasado.

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