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Expediente

El fin del embargo debe esperar

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Nota del editor: En esta entrevista publicada originalmente por La Razón en la edición impresa, Ted Piccone ofrece sus comentarios sobre el deshielo de relaciones entre EE UU y Cuba.

¿Cree que Obama, con un Congreso republicano, logrará relajar el embargo a Cuba impuesto hace cinco décadas?

El presidente ha dado un primer gran paso que no requiere el visto bueno del Congreso. Por lo que eso será, realístamente, la única acción de los próximos dos años. Lo que ha decidido Obama lo está implementando el Gobierno ahora. Esto significa restablecer relaciones diplomáticas, permitir a más estadounidenses viajar, mayor intercambio comercial en algunas categorías, que en algunos bancos se puedan abrir cuentas y que latinoamericanos puedan usar sus tarjetas allí, que empresas de telecomunicaciones puedan invertir en Cuba, el sector agricultor… Todo esto empezará a despegar y creará su propia dinámica en las relaciones bilaterales y en la política de EE UU. Es decir, ayudará al Congreso a tomar nuevas decisiones. Pero en el corto plazo, no creo que el Congreso haga nada. Puede que los republicanos traten de bloquear alguno de estos movimientos, pero no pienso que lo logren. Y si ellos dan algún paso en este sentido, Obama probablemente lo vete.

¿Qué significan todas estas medidas para los cubanos?

Será determinante en una positiva inyección de nuevos ingresos en la economía, tanto para los cubanos individualmente como para el Gobierno. De ahí que sea tan controvertido. La gente no quiere apoyar a un Gobierno que viola los derechos humanos. Inevitablemente, en un país como Cuba tienes que lidiar con el Estado, pero a la vez, el Estado está llevando a cabo sus propias reformas: permitir a los cubanos que abran sus propios negocios, alquilar habitaciones, comprar propiedad privada, móviles… Con esto se puede ayudar a los cubanos a que sean más independientes del Estado. Por lo que existe un riesgo en ambas partes, también para el Gobierno cubano, esto podría significar inestabilidad y como consecuencia, mayor represión que la habida hasta ahora. Sin embargo, esta conclusión general de que el embargo durante 50 años no ha funcionado se ha convertido en una piedra angular.

¿En qué asuntos EE UU y Cuba van a tener más fricciones? ¿En inmigración?

Los cubanos que llegan a territorio estadounidense reciben un trato especial o consiguen visa, algo que critica Cuba porque motiva a dejar la isla. También la fuga de cerebros fomentada en ese programa de incentivo a médicos cubanos a venir aquí. Otro de los requerimientos de La Habana es que Cuba salga de la lista de países terroristas antes de seguir negociando. Este proceso ya está en marcha. Apuesto a que durará cuatro o cinco meses y será borrado de la lista. Ése será otro importante paso para el Congreso y tendrá un gran peso de cara la comunidad internacional.  Los cubanos seguirán queriendo el levantamiento del embargo al completo, pero, insisto, no ocurrirá a corto plazo. EE UU tiene muchas expectativas en derechos humanos y esto será un punto constante de fricción. Si Cuba sigue controlando a la sociedad y deteniendo a activistas que opinan… Sería importante para el Congreso que la ONU envé observadores a Cuba y que notificaran qué pasa.

Para el Estado de la Unión, Michelle invitó a Gross, Rubio a la hija de Payá, Boehner a “Antúnez”… ¿Tan importante es Cuba?

Fue un poco un “teatro político.” Aun así, demuestra que los derechos humanos es muy importante para ambos bandos. Obama invitó a Gross como reflejo de que las negociaciones sirven de algo y que el embargo sólo da una excusa a La Habana para reprimir a sus ciudadanos. Mientras que para muchos cubano-americanos cualquier paso que reconozca al Gobierno cubano sólo llevará a más represión en la isla. 

– Preguntas de Esther S. Sieteiglesias.

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