brookings.edu

Copyright 2020

15 de octubre, 2019

¿Qué nivel de preocupación debería generarnos la deuda y el déficit del gobierno federal?

A man walks away from the U.S Treasury Department in Washington, U.S., August 6, 2018.     REUTERS/Brian Snyder - RC1FD03EA500

Los Vitales

A pesar de que la economía del país es relativamente fuerte, según estándares históricos Estados Unidos tiene un déficit federal grande que seguirá aumentando a menos que el Congreso modifique la normativa en materia tributaria y de gasto público. Los grandes déficits se traducen en una deuda federal (la totalidad de lo que debe el gobierno) creciente, la cual ya ha alcanzado su punto más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Las tasas de interés extraordinariamente bajas han permitido que el país soporte una deuda más pesada, aunque el endeudamiento público va por un camino insostenible y sus dimensiones podrían coartar la capacidad o predisposición del gobierno para combatir la próxima recesión con recortes impositivos o aumentos en el gasto.

  • Si bien la economía estadounidense es fuerte, en 2018 el déficit del gobierno federal (779.000 millones de dólares en dicho año, lo que equivale a un 3,9 por ciento del PIB) fue mayor de lo programado, y se prevé que seguirá en aumento.
  • Comparada con el tamaño de la economía del país, la deuda federal actual es mayor que en cualquier otro momento de la historia posterior a la Segunda Guerra Mundial, y continúa creciendo.
  • Aunque las bajas tasas de interés actuales han facilitado los préstamos al gobierno estadounidense, la enormidad de la deuda implica que los intereses consumen una porción del gasto público cada vez mayor.
 

Los Detalles

¿Qué es el déficit federal?

El déficit es la diferencia entre los ingresos (principalmente por impuestos) y los gastos del gobierno. Para el ejercicio fiscal 2018, finalizado el 30 de septiembre de ese año, los ingresos totales ascendieron a 3,3 billones de dólares (lo que representó un aumento del 0,4 por ciento respecto del año anterior) en tanto que las erogaciones totales fueron de 4,1 billones de dólares (un incremento del 3 por ciento en comparación con 2017). El déficit resultante fue de 779.000 millones de dólares, mientras que el año anterior había sido de 665.000 millones de dólares. La Oficina de Presupuestos del Congreso (OPC) prevé que el déficit del ejercicio fiscal 2019 será de 960.000 millones de dólares.

¿Se considera que ese nivel de déficit es grande?

Es claro que 779.000 millones de dólares es muchísimo dinero. No obstante, los economistas miden el tamaño del gasto público de un país comparándolo con las dimensiones de su economía. Obviamente 779.000 millones de dólares es una cifra muy diferente en el caso de una economía pequeña, como la de Portugal, que en el de una grande como la estadounidense. Además, debido a la inflación, los 779.000 millones de dólares de hoy en día son muy distintos de los de 1965.

En el ejercicio fiscal 2018 el déficit federal representó el 9,9 por ciento del producto interno bruto (el valor de todos los bienes y servicios producidos en Estados Unidos). Según las normas internacionales se trata de un déficit de modestas dimensiones. Es levemente inferior al promedio de déficits estadounidenses de los últimos 50 años y se encuentra muy por debajo del déficit de 9,8 por ciento del ejercicio fiscal 2009, registrado durante el peor momento de la Gran Recesión. El déficit fue reduciéndose con el transcurso de los años posteriores a dicha recesión a medida que fue mejorando la economía (con el aumento del número de trabajadores contribuyentes y la reducción de la cantidad de beneficiarios de los seguros de desempleo y de prestaciones similares), el Congreso fue menos liberal en su asignación anual de fondos para el gasto público y se aplicó un pequeño aumento de impuestos para los estadounidenses de mayores ingresos. Aunque la economía se encuentra en un periodo de relativa fortaleza, en los últimos tiempos se ha producido un crecimiento del déficit debido en gran parte al considerable recorte tributario de 2017.

En términos históricos un déficit del 3,9 por ciento del PIB resulta grande para una economía que cuenta, o casi cuenta, con pleno empleo. Como se indica en el cuadro, se prevé un aumento del déficit a menos que el Congreso modifique la normativa en materia de impuestos y gastos. En efecto, la OPC estima que el déficit del ejercicio fiscal de 2019 representará un 4,5 por ciento del PIB. Los cálculos de la OPC indican que si no se efectúa una modificación de la legislación en materia de tributos y gasto público, en los próximos 10 años se producirá el primer periodo constante en la historia estadounidense con considerables déficits presupuestarios y empleo pleno, los cuales superarán el 4 por ciento del PIB bajo las normas legales actuales, y podrán incluso ser más altos si el Congreso prorroga los recortes tributarios que están por vencer.

El deficit como porcentaje del PIB 1965 a 2015

Naturaleza y monto de la deuda

La deuda es la suma total de dinero debido por el gobierno estadounidense, es decir, las sumas que tomó en préstamo para cubrir el déficit del ejercicio fiscal anterior y de todos los demás ejercicios pasados. Cuando el gobierno gasta más que lo que recauda genera un aumento de la deuda federal. Al cierre del ejercicio fiscal el 30 de septiembre de 2018 el gobierno de Estados Unidos debía 15,751 billones de dólares a los inversores nacionales y extranjeros (esta cifra incluye los títulos valores del tesoro que posee la Reserva Federal pero no los bonos del Tesoro Federal en manos del fondo fiduciario del Seguro Social). Quien desee consultar los últimos totales puede dirigirse al sitio web del Departamento del Tesoro y ver “La deuda al centavo y sus titulares” . Si la medimos teniendo en cuenta el tamaño de la economía, la deuda actual representa aproximadamente un 78 por ciento del PIB, el valor más alto que ha alcanzado históricamente (salvo por un breve periodo después de la Segunda Guerra Mundial) y continúa creciendo.

Deuda publica representada como porcentaje del PIB

¿Resulta problemático que la deuda represente el 78% del PIB?

Por el momento, no. El gobierno estadounidense toma en préstamo billones de dólares por año en los mercados financieros internacionales a tasas de interés sumamente bajas, y no parece haber gran cantidad de empréstitos al sector privado que esté siendo desplazada por los créditos que toma el Tesoro estadounidense en la actualidad.  

Nadie sabe cuál es el nivel que debe alcanzar la deuda pública para comenzar a hacer daño a una economía, y los economistas se enfrascan en calurosos debates sobre el asunto. Si, conforme lo previsto, las tasas de interés permanecen bajas el gobierno será capaz de manejar una carga de la deuda mucho más pesada de lo que se pensaba. No obstante, un aumento continuo de la deuda pública terminará por desplazar a los empréstitos otorgados al sector privado. En pocas palabras: la deuda federal no puede seguir creciendo más rápido que la economía indefinidamente, por lo que algo tiene que ceder.

Este nivel de endeudamiento restringe la flexibilidad del gobierno estadounidense para enfrentarse a otra crisis financiera o a una recesión profunda y tomar grandes préstamos, como lo hizo durante la Gran Recesión. Es probable que resulte difícil agregar otros 35 puntos porcentuales de PIB (es decir, 7,2 billones de dólares) a la deuda nacional. Incluso si en un periodo recesivo común el gobierno pudiera tomar más créditos, los políticos podrían ser reticentes a hacerlo debido a lo mucho que ya se ha pedido en préstamo.

¿Y qué puede decirse del tope de la deuda?

El Congreso siempre ha colocado restricciones al endeudamiento del gobierno federal. Antes de la Primera Guerra Mundial el Congreso autorizaba con frecuencia la toma de préstamos con fines determinados, además de especificar el tipo de bonos que podía vender el Tesoro. En 1917 esta situación se tradujo en un tope general al endeudamiento del gobierno federal, que el Congreso ha aumentado varias veces, lo que ha sido objeto de mucha controversia política. El tope se aplica a la deuda federal bruta, tanto a la pública como a la correspondiente a los bonos del Tesoro que son parte del fondo fiduciario del Seguro Social. (En general los economistas se concentran en la deuda pública porque piensan que es mejor ver al gobierno federal como un todo financiero). “El aumento del tope de la deuda no autoriza a que se contraigan nuevos compromisos de gastos” sostuvo en una ocasión Jack Lew, ex Secretario del Tesoro. “Simplemente permite que el gobierno pague los gastos qua ya han sido aprobados por el Congreso, de forma tal de proteger la entera fe y crédito de los Estados Unidos”.

¿Qué nos depara el futuro?

La Oficina de Presupuestos del Congreso prevé que si las políticas actuales continúan sin cambios, lo cual es una gran interrogante, se producirá un aumento del déficit y de la deuda (como porcentaje del PIB) debido al incremento de la cantidad de personas elegibles para recibir las prestaciones del Seguro Social y de Medicare, dado que los costos de la salud crecen a un ritmo más rápido que el de la economía y las tasas de interés van aumentando a niveles más normales. En una proyección a 25 años, lo cual es indudablemente difícil ya que hay tantas incertidumbres, la OPC ha estimado que en 2049 la deuda federal representará el 140% del PIB, salvo que el Congreso modifique las políticas tributarias y de gasto público antes de esa fecha.