Previsiones para las reformas en materia de inmigración dentro del nuevo clima político

La incapacidad de nuestro sistema político en la última década de aprobar una reforma en materia de inmigración nos ha dejado con un statu quo que no satisface a casi nadie. Las empresas están preocupadas por no conseguir suficientes trabajadores cualificados. Los trabajadores se quejan por tener que competir laboralmente con los recién llegados y por verse obligados a aceptar unos salarios más bajos. A los agricultores les preocupa que se tomen medidas para impedir que Estados Unidos reciba a trabajadores temporeros. Las instituciones de educación superior están descontentas por las dificultades con las que se topan a la hora de obtener visados de estudios para los alumnos internacionales. Muchos estadounidenses están furiosos porque, debido a que las fronteras no están bien selladas, pueden entrar potenciales terroristas e inmigrantes ilegales a Estados Unidos, y porque individuos indocumentados reciben beneficios sociales y económicos en forma de educación, servicios de urgencias y asistencia pública. No obstante, otros opinan que el gobierno hace respetar la ley de un modo selectivo y crea desigualdades en la forma de tratar a los diversos grupos.

Este artículo explica cómo el nuevo clima político de Estados Unidos ofrece esperanzas para tomar medidas en el plano de la inmigración, incluso cuando su economía está en recesión. Igual que han hecho los tomadores de decisiones en otros temas políticos polémicos, como la regulación del tabaco y el control de armas, deben realizarse elecciones muy duras para reconciliar objetivos enfrentados. Las nuevas políticas federales harán necesario un nuevo estilo en materia de inmigración, ideas innovadoras y gran decisión para superar los principales obstáculos.

La cantidad creciente de inmigrantes latinos de la nación (en la actualidad el 15% del a población estadounidense) refutará cada vez más la idea de fomentar unos controles fronterizos más estrictos y las redadas en los lugares de trabajo. Algunos cambios recientes en las posturas en materia de inmigración, como por ejemplo el anuncio por parte de los sindicatos de que están dispuestos a llegar a un compromiso, también vuelven más optimista el panorama. A pesar de los indicios esperanzadores, la inmigración todavía conlleva ciertos obstáculos económicos, sociales, políticos y culturales que deben ser superados si deseamos que las reformas del congreso sean eficaces.