Reforma del sistema de inmigración: La reforma del sistema legal y del programa de visas temporarias

El tema de la reforma de inmigración regresó recientemente a las primeras planas, cuando el presidente Barack Obama se reunió con los senadores Chuck Schumer (partido demócrata por Nueva York) y Lindsay Graham (partido republicano por Carolina del Sur) para establecer un marco de discusión para el tema. Mientras hay que esperar para ver qué tan rápido el Congreso y la Casa Blanca se ocuparán del tema en un año de elecciones, este tópico está alentando las noticias. Sin embargo, se percibe que hay una frustración generalizada con la legislación nacional existente, ya que un gran número de gobiernos locales y estatales están  adoptando medidas específicas con respecto a los inmigrantes. Esto también señala la necesidad de una reforma sin dilación. De hecho, algunos proyectos legislativos han sido considerados en años recientes, y alguna interesantes propuestas han surgido en el último tiempo, como por ejemplo la de

Cualquier propuesta de reforma en discusión, debe tratar no sólo la situación de los inmigrantes indocumentados que ya habitan en los Estados Unidos, sino también limitar los flujos futuros de estos inmigrantes. Sin importar cómo los Estados Unidos decida tratar la situación de los trabajadores indocumentados actualmente en el país, el problema surgirá nuevamente a menos que la reforma de la legislación modifique el sistema legal de inmigración.

El sistema de visa en vigencia actualmente no provee la flexibilidad necesaria para equiparar las corrientes inmigratorias con las demandas del mercado laboral interno. La pregunta es cómo diseñar un sistema de inmigración legal que reduzca los incentivos para entrar ilegalmente a los Estados Unidos y para que los empleadores estadounidenses contraten inmigrantes indocumentados, pero que no elimine los beneficios de la inmigración.

La primera respuesta que viene a la mente es intensificar la supervisión en la frontera y en el lugar de trabajo, lo que se vería reflejado en la reducción de los cruces fronterizos y en la demanda de inmigrantes indocumentados. Esto, sin duda, posee algunas cualidades y debe ser parte de cualquier reforma. Sin embargo, no resolverá completamente el problema. La aplicación de la ley en la frontera se ha intensificado sustancialmente en los últimos años, pero no ha detenido las corrientes ilegales. En todo caso, la recesión ha sido probablemente más efectiva en ese sentido, por los efectos de la reducción en los puestos de trabajo disponibles en los Estados Unidos, aún para trabajadores indocumentados.

El hecho de que la recesión en los Estados Unidos ha reducido la corriente de inmigrantes ilegales es una variable que merece un análisis más exhaustivo. Si los flujos de immigrantes ilegales responden a las condiciones económicas, debido a sus efectos en la demanda de trabajadores, una manera efectiva de reducir estas corrientes es crear un sistema de inmigración legal que se adapte y responda a los cambios en la demanda de trabajadores. Por ejemplo, la creación de un organismo como la Comisión para la Inmigración, con la capacidad de modificar el número de visas disponibles en base a la demanda laboral, es un paso en esa dirección. Esto también tiene la ventaja de separar la tarea de largo plazo de definir el marco general para la reforma de inmigración, de la gestión a mediano plazo del sistema de visas. La creación de una Comisión para la Inmigración que pueda modificar el número de visas disponibles no implica actualizaciones en tiempo real y un cambio continuo del número de visas, pero sí un mecanismo para mejorar la capacidad de satisfacer las realidades cambiantes tanto de los Estados Unidos como de los países expulsores.

Las visas temporarias son otra herramienta que puede usarse para dar flexibilidad y pueden ser una forma efectiva de atraer a los trabajadores cuando se los necesite. Estas visas por sí solas o en conjunto con la comisión anteriormente mencionada, pueden darle a los Estados Unidos una herramienta adecuada para ajustar el ingreso de personas a las condiciones del mercado laboral. Los inmigrantes admitidos con estas visas temporarias deberían tener la posibilidad de volver a solicitarla en los años subsiguientes, logrando de esta manera la reducción de los incentivos para permanecer en el país más allá de lo autorizado por cada una de las visas. El gobierno de los Estados Unidos también necesita mejorar el sistema de control para garantizar que los términos de la estadía sean respetados.

Los programas de visa para trabajadores temporales no son nuevos en los Estados Unidos, existen en la actualidad y han existido en el pasado en acuerdos como el programa Bracero. Las lecciones aprendidas de experiencias previas y actuales deberían aplicarse para mejorar el diseño del fututo programa, Estados también puede aprender de la experiencia que han tenido otros países que han aplicado programas similares (ver, por ejemplo "The Globalization of Household Production," (la globalización de la producción familiar) por Kremer y Watt). Algunos pueden argumentar que los programas para trabajadores temporales, sin un paso claro hacia la residencia permanente o ciudadanía, son una solución poco atractiva o tentadora. Mientras este argumento tiene algunas cualidades, es difícil de creer que el tener un estado legal y temporal sea peor que ser un indocumentado.

Cualquier reforma del sistema de visa debe también diseñarse pensando en los tipos de de inmigrantes que están golpeando a las puertas de Estado Unidos. Mientras que las visas de trabajo para los trabajadores altamente calificados son mencionadas con frecuencia y son ciertamente razonables y justificadas, la existencia de inmigrantes de baja calificación se concentra principalmente en la construcción, en la agricultura y en el sector de servicios (ver, por ejemplo, Tabla 1). Ignorar la demanda de estos sectores en una nueva propuesta, limitaría ampliamente su efectividad.

 Table 1
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Si Estados Unidos quiere atraer a los trabajadores que necesita y cuando los necesita, entonces debe proporcionarles no sólo a los trabajadores sino también a los potenciales empleadores las opciones legales necesarias. Con la diversidad de necesidades que surgen en un país como los Estados Unidos, las visas temporarias son una opción viable que debe ser considerada en cualquier reforma de inmigración. La legalización de la existencia actual de inmigrantes no autorizados es importante, pero no resolverá el debate sobre la inmigración. El fracaso en el diseño de una amplia reforma de inmigración sólo postergará el debate por unos años más.

Finalmente, los países de los cuales provienen los inmigrantes también deben cooperar en este esfuerzo. Los ciudadanos latinoamericanos, particularmente mexicanos, se están trasladando a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida para sus familias. Los gobiernos de los países de origen deben colaborar con los Estados Unidos en el control de los flujos ilegales a cambio de un sistema de inmigración que les brinde a sus ciudadanos la posibilidad de emigrar legalmente. Esto beneficia tanto a los Estados Unidos como a los países de origen. El compromiso y la cooperación en la frontera sur de los Estados Unidos podrían ser factores decisivos, y un programa para trabajadores temporales podría convencer a los gobiernos de Latinoamérica para cooperar con la administración de la inmigración legal y el control de los flujos ilegales. Un sistema de inmigración restrictivo y mal diseñado en Estados Unidos no es sólo una mala noticia para los Estados Unidos sino también para los países de la región de donde provienen la mayor parte de los inmigrantes actualmente.