América Latina y la crisis económica: Diseñar e implementar políticas de estímulo

Dani Rodrik escribió recientemente en su blog diario que Andrés Velasco es el ejemplo viviente de que las políticas macroeconómicas sólidas proporcionan grandes beneficios. El decisivo paquete de estímulo fiscal de Chile, adoptado el pasado enero, lo ha convertido en el ministro más popular de la presidenta Michelle Bachelet. No hace mucho, durante los años en los que el precio del cobre estaba alto, muchos chilenos cuestionaban la gestión económica de su gobierno por apostar por un ahorro excesivo y posponer inversiones fundamentales. Por supuesto, en la actualidad esos críticos guardan silencio. Los acontecimientos demuestran que comprometerse con unas normas centradas en objetivos a largo plazo, en lugar de en la gratificación inmediata, es beneficioso.

No obstante, en lugar de hablar sobre Chile, me gustaría comentar la situación de América Latina en general. La creencia popular de hoy en día (y lo digo siendo totalmente consciente de que los ministros en general están de acuerdo con, y a menudo dan forma a, las opiniones de la mayoría) es que los paquetes de estímulo están funcionando y que América Latina pronto saldrá de la recesión. En Brasil, por ejemplo, la mayor parte de los analistas consideran que la contracción es cosa del pasado. Deseo contradecir esos puntos de vista.

Déjenme empezar constatando lo que, a mi parecer, constituye la creencia popular:

  1. La adopción de unos marcos macroeconómicos sólidos, en especial a partir de finales de los noventa, permitió a América Latina reducir la inflación y la deuda pública. Las reservas federales están altas históricamente, lo cual refleja unas cuentas corrientes más fuertes y un mayor acceso al capital externo. Como consecuencia, América Latina está sobrellevando su crisis mucho mejor que hace una década. De hecho, no ha existido crisis, sólo una ligera recesión.
  2. Para el momento actual, ha sido clave la capacidad de implementar políticas monetarias y fiscales anticíclicas. En la fase actual del ciclo, las tasas de interés fijadas por los bancos centrales han disminuido hasta el 0,75% en Chile (una reducción de 7,5 puntos porcentuales), 4% en Perú, 4,5% en Colombia, 4,75% en México, y 9,25% en Brasil.
  3. El estímulo fiscal también ha sido la norma general, aunque el tamaño y la composición de los paquetes ha variado de un país a otro. Las mayores expansiones han tenido lugar en Chile (2,5% del PNB), Brasil, Perú y México.
  4. Las variables macrofinancieras han mostrado una estabilidad sorprendente. En el 2009, la inflación ha caído, las tasas de cambio se han apreciado, los precios de las acciones han aumentado, y los márgenes de la deuda pública se han reducido.
  5. Aunque las cifras de producción y empleo siguen disminuyendo, y las previsiones de crecimiento del PNB se siguen revisando a la baja, casi todas las predicciones sugieren que la recuperación empezará pronto. El último Informe de Financiamiento para el Desarrollo Global del Banco Mundial (el menos optimista de los informes "oficiales" existentes) pronostica recuperaciones fundamentales de todas las economías. La diferencia entre las previsiones de crecimiento del PNB del 2010 y el 2009 es de 5 puntos porcentuales para la economía global. La cifra correspondiente es de 5,4 puntos porcentuales para los países de la OECD, y de 4,2 puntos porcentuales para América Latina. La recuperación esperada es espectacular para México (7,5 puntos porcentuales).

Considero que este punto de vista peca de optimista. América Latina debería esperar lo mejor pero prepararse para lo peor. Al no considerar adecuadamente los riesgos futuros, los gobiernos tienen la tentación de agotar las herramientas políticas y no reservar munición para batallas que son predecibles. Mi crítica de la creencia popular se basa en los cuatro puntos siguientes: 

    1. Las cifras de las actividades reales y las condiciones de la demanda total en América Latina no son tan alentadoras

Aunque es cierto que las ventas al por menor en Brasil aumentaron en un 6,9% en abril (en relación con el año anterior), la producción industrial registró una contracción del 14,8% en mayo. En México, donde el PNB disminuyó en un 8,2% durante el primer trimestre, la producción industrial cayó en un 13,2% en abril, y la confianza de los consumidores siguió decayendo en mayo. La actividad económica chilena se contrajo en un 4,6% en abril y la producción industrial cayó en un 11,1%. Las cifras de otros países muestran un panorama similar: Las economías de América Latina están experimentando una profunda contracción y las pruebas no sugieren que esté teniendo lugar una recuperación importante.

Por supuesto, todo esto podría cambiar con una gran recuperación en el segundo semestre. No obstante, ¿es eso realista? La contracción de las inversiones ha sido de doble dígito durante los primeros meses de este año en la mayoría de los países de la región, y esto influirá en el crecimiento futuro. De un modo incluso más importante, las cifras sobre la confianza de los consumidores y los inversores son muy bajas y siguen cayendo en la mayoría de los países de América Latina. Gracias a las vivencias pasadas sabemos que hace falta tiempo (y una gran cantidad de noticias económicas positivas) para cambiar radicalmente esas percepciones, en especial la opinión de los consumidores. 

    2. América Latina apuesta por la recuperación de los precios de las materias primas

El crecimiento real del PNB de China se ralentizó hasta el 6,1% durante el primer trimestre de este año. Aunque ciertas cifras de actividad real y demanda nacional han mejorado últimamente (la inversión creció en un 32,9% en los cinco meses anteriores a mayo), las exportaciones siguen cayendo. Las exportaciones chinas se redujeron en un 26,4% en mayo, lo cual sugiere que existe un excedente. Si las exportaciones no se recuperan, las inversiones perderán impulso, así como las importaciones de materias primas, que han aumentado para hacer acopio de provisiones. Se trata de unas noticias muy negativas ya que sugieren que el aumento de los precios de las materias primas no durará. El porqué de que las materias primas superaran al resto de cifras no está claro, pero América Latina debería prepararse para tratar con unos precios más acordes con la reducción de la demanda china de importaciones en los próximos meses. 

    3. Los flujos de capital privado se contraen a un ritmo alarmante

El Banco Mundial predice que la deuda privada neta y los flujos de capital a los países en vías de desarrollo disminuirán del 8,6% del PNB global en el 2007 al 2% en el 2009. Esta situación es mucho peor que la crisis de la deuda en los años ochenta o las crisis asiática y rusa juntas. Muchos afirman en América Latina que la región es en cierto modo inmune a esta tendencia, sobre todo por el papel que tiene en ella la inversión extranjera directa. Podría ser cierto, pero al mismo tiempo las pruebas que tenemos sugieren que los flujos de inversiones extranjeras directas dependen en gran medida del crecimiento de los países de la OECD. Con las importantes contracciones que se esperan en Estados Unidos, Europa y Japón, las inversiones extranjeras directas disminuirán a medio plazo. Los últimos datos del FMI sugieren que ya está ocurriendo. Es probable que los proyectos de inversión que están en marcha se completen, pero que se inicien nuevas inversiones es otro cantar. La reciente caída de la actividad de fusiones y adquisiciones entre fronteras es un indicio claro en esta dirección.

Para los países emergentes y en vías de desarrollo en general, es probable que la deuda privada y los flujos de capital no alcancen a satisfacer las necesidades financieras externas. La cuestión es en qué medida afectará esto a América Latina. Algunos países están mejor preparados que otros. Los países con grandes déficits de cuentas corrientes, dependencia del turismo y de los envíos monetarios, y un acceso limitado a los flujos de capital y la deuda pública, sufrirán de un modo considerable. Por supuesto, esto apunta a América Central y el Caribe, donde parece inevitable un fuerte ajuste.

En los países más grandes, con acceso a los mercados internacionales, la situación dependerá en gran medida de la capacidad de las firmas privadas de refinanciar su deuda. Existen cientos de corporaciones en esos países que solicitaron préstamos del mercado de préstamos sindicado internacional y algunos que emitieron obligaciones internacionales durante los últimos años. Poseen la mayor parte de la deuda externa pendiente a corto plazo así como las obligaciones de medio a largo plazo vencidas en el 2009. Financiar el sector público no es el problema; la cuestión es en realidad cómo refinanciar a las grandes corporaciones de América Latina.

En este sentido, las perspectivas no son para nada alentadoras. El suministro de crédito para la región podría caer todavía más a causa de las crecientes presiones a la posición capital de los bancos principales. Los problemas de liquidez en el mercado interbancario global siguen siendo un obstáculo para que los bancos financien más activos, y al mismo tiempo se ha generalizado la restricción de los estándares de crédito. Por último, aunque no por ello menos importante, la propiedad de los grandes bancos por parte del gobierno (incluso cuando ésta es temporal o parcial) cambia las prioridades hacia la recuperación nacional en el mundo desarrollado, en lugar de una mayor exposición al riesgo de crédito en los países emergentes. 

    4. No queda munición

La capacidad de los bancos centrales de recortar las tasas de interés y de los gobiernos de proporcionar un mayor estímulo fiscal es muy limitada. Incluso en Chile, donde se dice que el déficit fiscal es ya demasiado alto y que el gobierno debería reducirlo de nuevo el año que viene. El banco central mexicano ha afirmado que no existen probabilidades de más recortes en las tasas de interés, en línea con lo que otras autoridades monetarias han dicho recientemente. En otras palabras, las políticas fiscales y monetarias no tienen mucha libertad. Si la economía mundial no se recupera pronto y los flujos de capital privado a América Latina siguen siendo bajos, no hay mucho que los países latinoamericanos puedan hacer. Lo que es peor, es posible que algunas de las políticas expansionistas de los últimos meses deban cambiar radicalmente. Esto ya se está debatiendo en países como México, donde el gobierno podría necesitar aumentar sus impuestos para recortar el déficit fiscal en el 2010.

En resumen

En resumen, los gobiernos latinoamericanos y los bancos multilaterales están apostando demasiado por una fuerte recuperación económica. Para que sus pronósticos sean acertados, ya debería estar en marcha una recuperación importante. Sin embargo, las últimas cifras no apoyan ese punto de vista. Aunque Estados Unidos muestre una moderada recuperación en forma de V en los próximos dos trimestres, las importaciones de China, los precios de las materias primas y los flujos de capital privado podrían seguir generando noticias muy negativas para la región.