El censo pronostica un inminente aumento de las minorías

Los nuevos pronósticos de la Oficina del Censo del presente al 2050 auguran una transformación más rápida de la población estadounidense de lo que anteriormente se creía, en lo referente a las dimensiones étnicas o raciales. Estos nuevos pronósticos señalan que el punto clave en el que se pasará a una mayoría de las minorías (el año en el que la población blanca supondrá menos de la mitad del total) tendrá lugar en el 2042, ocho años antes de lo que pronosticaba la Oficina del Censo hace sólo cuatro años. En el 2050 la nación tendrá un 46% de población blanca, en comparación con el 66% de hoy en día, y un 30% de población hispana, el doble del 15% que encontramos en la actualidad. Por supuesto, parece que todavía falta mucho para eso y estos pronósticos pueden cambiar en función de los caprichos de los desplazamientos migratorios, las condiciones económicas, etc. No obstante, gracias a estos nuevos pronósticos podemos descubrir implicaciones más inmediatas que vale la pena no perder de vista.

En primer lugar, la población más joven llegará a ese "punto clave" mucho antes que las generaciones formadas por personas más mayores. Por ejemplo, en el 2021 los blancos serán una minoría entre los estudiantes de preescolar. Además, durante los próximos cuarenta años cada vez existirán más mezclas y las minorías se volverán más cuantiosas en los grupos de mayor edad (Ver Imagen 1).

Los primeros cambios en la población adulta tendrán lugar entre los jóvenes de 18 a 29 años, grupo en el que las minorías se convertirán en mayoría en el 2028. Esta tendencia ya influirá en el “voto joven” para las elecciones presidenciales de la próxima década, ya que en el 2020 se pasará de un 60% a un 53% de población joven blanca, y la población hispana supondrá casi un cuarto del total. Esto contrasta en gran medida con la población mayor de 65 años, en la que las personas blancas seguirán siendo como mínimo un 76% del total en ese periodo (Ver Imagen 2).

Por supuesto, el atractivo demográfico de cada uno de los candidatos presidenciales de este año es mayor entre uno de esos grupos: Obama entre la generación de votantes más joven y multiétnica; McCain entre la generación de más edad y mayoritariamente blanca. En este sentido, los posibles electores naturales de estos candidatos atienden a características demográficas que abarcan el marco temporal de los nuevos pronósticos.

La importancia relativa de las proporciónes de niños y ancianos con respecto a aquellos que están en edad de trabajar en cada raza se observa claramente en estos pronósticos. En cada año futuro, la población blanca siempre será “más vieja" que la de ningún otro grupo. Por ese motivo, ya en el 2020 los ancianos serán una mayor preocupación para la población blanca en edad de trabajar que los niños (Ver Imagen 3). En cambio, la proporción de niños por cada persona en edad de trabajar entre los hispanos será muy superior durante todo el periodo de 42 años en el que se enmarcan los pronósticos. Entre la población asiática, se pasará de una mayor proporción de niños a una mayor proporción de ancianos en el 2040.

Así, los políticos se enfrentan incluso hoy en día a un reto a la hora de enfrentarse a las problemáticas relacionadas con la edad entre los distintos grupos étnicos o raciales. La población blanca, y aquellos estados en los que ésta sea mayoritaria, estarán mucho más preocupados por los problemas relacionados con la sanidad y las jubilaciones. La población hispana, y aquellas zonas en las que existan grandes bloques de votantes hispanos, estarán más interesadas en las políticas educativas, familiares y de protección a los menores.

Estos pronósticos también ponen de relieve la gran importancia de la generación del boom de la natalidad para los cambios en la población activa y el aumento de los ancianos. Entre la actualidad y el año 2030 el envejecimiento de las personas blancas nacidas en esa generación contribuirá sustancialmente a la diversidad de la población activa, ya que serán desplazadas por los grupos minoritarios (Ver Imagen 4). La población activa tendrá 11 millones menos de personas blancas, y al mismo tiempo ganará 34 millones de personas hispanas y pertenecientes a otras minorías.

En ese mismo periodo, la generación del boom de la natalidad contribuirá al aumento de la población de la tercera edad (y al envejecimiento de la población en general). La población mayor de 65 años aumentará con mayor rapidez durante este periodo, en el que se incrementará en 16 millones de personas antes del 2020 y 17 millones de personas más antes del 2030. Una vez más, las personas de la generación del boom de la natalidad seguirán siendo el factor dominante del envejecimiento de nuestra nación, igual que lo fueron cuando eran más jóvenes.

Claramente, el envejecimiento de esa generación, que conlleva que poco a poco dejen de formar parte de la población activa, y su sustitución por personas hispanas y de otras minorías, supone tanto oportunidades como retos a la hora de incluir a generaciones nuevas y más diversas étnicamente en la creciente mano de obra del siglo XXI. Al mismo tiempo, debe prestarse atención a la superabundancia de esa generación que entra en lo que hasta ahora habían sido los años de la jubilación, en lo referente a los costes de la sanidad y la seguridad social, que seguirán aumentando vertiginosamente.

Estos pronósticos son simplemente un ejercicio de interpretación de unos supuestos conservadores y basados en hechos reales acerca de los futuros cambios en nuestra población. No obstante, la imagen dinámica que dan de una población joven y en edad de trabajar en la que las minorías cada vez son más importantes y de una tercera edad creciente y dominada por las personas blancas nacidas durante la generación del boom de la natalidad, es asombrosa. Afectará de una forma drástica y antes de lo que muchos piensan a las políticas “de la cuna a la tumba” de nuestra nación.