¿Qué le espera a América Latina después de la crisis global?

Nota del Editor: América Latina ha vivido enormes cambios políticos, económicos y sociales en las dos últimas décadas. Antes de una reunión del Consejo Asesor Internacional (IAC) de Zurich Financial Services en Buenos Aires, Argentina, Mauricio Cárdenas analizó los retos que han influido en el desarrollo de América Latina y el tipo de oportunidades de inversión que encontrará en el futuro.

Introducción
Recientemente la revista Time incluyó a Luiz Inácio Lula da Silva en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo por haber ayudado a Brasil a convertirse en la primera potencia latinoamericana de importancia en los asuntos mundiales. El hecho de que Brasil vaya a convertirse en la cuarta economía mundial en el 2050, junto con el encanto personal y la confianza que demuestra en sí mismo Lula, han otorgado a Brasil una influencia diplomática sin precedentes. Otros países de la región también se han ganado una buena posición y credibilidad gracias a la aplicación de políticas económicas sólidas. No obstante, todavía queda por demostrar si esto refleja una transformación fundamental para América Latina. ¿Pueden otros líderes latinoamericanos, incluyendo los candidatos a la presidencia de Brasil, dar forma a la política mundial y al mismo tiempo cambiar con éxito las condiciones económicas y sociales de sus países?

América Latina ha vivido cambios políticos, económicos y sociales radicales en las dos últimas décadas. La región ya no es el estereotipo del populismo y la mala administración económica al que Alan Greenspan dedicó un capítulo entero de sus memorias. A medida que el centro de gravedad mundial se desplaza hacia el este y el sur, y que las economías emergentes y sus multinacionales toman la delantera, las corporaciones globales no pueden pasar por alto a América Latina. Sin embargo, sería también un error afirmar que la región ha iniciado un camino seguro hacia el desarrollo. Siguen existiendo muchos problemas, incluyendo tensiones sociales, sistemas políticos imperfectos y limitaciones estructurales para el crecimiento económico.

Además, América Latina es tal vez la única región del mundo donde existe una carrera ideológica. Otros modelos de desarrollo siguen compitiendo de una forma que recuerda en cierta manera a la Guerra Fría, incluyendo su culminación con la carrera armamentística. Mientras que algunos países están comprometidos con la ortodoxia de mercado y con políticas socialmente responsables, otros proclaman una nueva forma de socialismo. En este último grupo, las políticas antimercado y el populismo se han convertido en estrategias políticas eficaces, especialmente en combinación con los crecientes ingresos de las exportaciones de materias primas.

No obstante, la región no sólo comparte una cultura común. Una combinación de factores, entre los que la cultura es probablemente el menos importante, tuvo como resultado el “problema de desarrollo” de América Latina, que en esencia se debe a la combinación de un bajo crecimiento económico y una gran desigualdad.