Los límites del estímulo fiscal en América Latina y el Caribe

A medida que sigue extendiéndose la Gran Recesión, los tomadores de decisiones piden a los países que pongan en marcha planes de estímulo con el fin de compensar la contracción de la demanda privada. No obstante, no todos los países son capaces de promulgar estas intervenciones, por pequeñas que sean, debido a la naturaleza de sus economías. Esto es especialmente cierto en América Latina y el Caribe (ALC). En el artículo siguiente analizamos el estado actual de los países de América Latina y el Caribe en términos de la magnitud de las campañas de estímulo fiscal que tienen en marcha.

El actual panorama económico de América Latina y el Caribe

Los datos recientes acerca del crecimiento de las exportaciones, la producción industrial y la confianza de los consumidores en América Latina están obligando a realizar importantes modificaciones de la perspectiva de crecimiento para la región. En enero pasado la previsión general estaba cerca de un 1% de crecimiento del PNB para el 2009. Hoy en día, está alrededor de cero.

No obstante, existen algunas diferencias importantes entre las economías de la región. Se espera que México experimente la mayor contracción dada su gran interdependencia con Estados Unidos. También se espera una contracción en Argentina y Venezuela, que se enfrentan a los efectos de una reducción en los precios de las materias primas junto con la falta de confianza por parte de los inversores privados, tanto en el país como en el exterior. Se espera que Ecuador, que ya presenta impagos, se una al grupo de las economías en contracción. En cambio, el crecimiento del petróleo y la minería seguirán estimulando la economía de Perú, que es el único país de gran tamaño que aumentará en más del 4% este año.

Con el fin de compensar el impacto externo de la crisis financiera global, la mayoría de los bancos centrales de América Latina y el Caribe están utilizando de forma activa una política monetaria, ayudada por el descenso de la inflación. Los países que siguen el comportamiento de la inflación están recortando rápidamente los índices de interés. Brasil redujo hace poco su índice de interés de referencia en 150 puntos básicos, el recorte más brusco en los últimos cinco años, y Chile rebajó drásticamente su índice en 500 puntos básicos en los últimos dos meses, la reducción más pronunciada en los últimos quince años. Como resultado, el crédito para el sector privado todavía se está expandiendo en Brasil, Chile y Colombia.

No obstante, sólo la política monetaria no conllevará una estabilidad macroeconómica. Como en el resto del mundo, los gobiernos son conscientes de la necesidad de utilizar una política fiscal más activa, en especial después del llamamiento por parte del FMI para que los países pusieran en marcha un plan de estímulo fiscal de aproximadamente el 2% del PNB total cada año para el 2009-2010, dependiendo de las necesidades y circunstancias específicas de cada país.

Límites del estímulo fiscal

En muchos países latinoamericanos no es fácil alcanzar ese punto de referencia por dos motivos principales. En primer lugar, la caída de los precios y los volúmenes de las exportaciones influye directamente en las finanzas públicas. El FMI calculó que una disminución del 35% en los precios de las materias primas, como la observada desde hace un año, causaría una reducción en las rentas fiscales (en términos de PNB) de aproximadamente el 7% en Trinidad y Tobago, el 6% en Venezuela, el 4% en Ecuador y Bolivia, el 3% en México y Chile, y el 1,5% en Perú y Argentina. Esto, combinado con la reducción en los ingresos tributarios generales, ejerce presión sobre los requisitos de préstamo, incluso antes de estudiar un estímulo fiscal discrecional.

En segundo lugar, en algunos casos la deuda del gobierno ya está por encima del 50% del PNB, lo cual indica problemas de sostenibilidad (aunque para realizar una evaluación de sostenibilidad detallada es necesario considerar otros factores como el crecimiento económico y la estructura de la deuda). Como se muestra en la Tabla 1, muchos países están entre el 40% y el 50%, lo cual sugiere que hay que tener cuidado. En los casos en los que la deuda pública está por debajo del 40% del PNB, la cuestión real es si existe disponibilidad de financiación adicional. Existe una gran preocupación por los países que dependen por completo de los bancos de desarrollo.

Esto explica las respuestas fiscales diferenciales en la región. Las economías más importantes, con un menor índice deuda-PNB y un mayor acceso a los flujos de capital privado, han anunciado planes fiscales para contrarrestar los efectos de la crisis. Es el caso de Argentina, Brasil, Chile, México y Perú. Tal como vemos en la Tabla 1, la variedad de medidas e instrumentos fiscales es distinta en cada caso.

Planes fiscales por país

Brasil: Éste es un buen ejemplo de un país que se ha centrado en los recortes fiscales. Los impuestos en las transacciones financieras se reducirán del 3% al 1,5%, mientras que el tipo impositivo en los ingresos personales disminuyó para favorecer a aquellos que ganan un máximo de 875 dólares al mes. El coste estimado de estas medidas es del 0,5% del PNB. Se anunciaron inversiones adicionales, pero dependen del sector privado y no tendrán lugar en el futuro reciente, como el tren de alta velocidad que conectará Río de Janeiro y São Paulo.

México: En un primer comunicado, el gobierno mexicano decidió acelerar las inversiones en infraestructura. Una vez más, éstas dependen en gran medida del sector privado, de forma que los efectos netos con difíciles de calcular. Se han anunciado asignaciones presupuestarias adicionales para programas sociales, en especial en el campo de la protección del empleo. El FMI ha estimado que el gasto adicional total asciende al 1% del PNB.

Chile: Se trata del mayor paquete de estímulo de la región. En cuanto a la renta pública, se redujo el índice impositivo de los ingresos empresariales y personales, y también se eliminó el sellado fiscal para el 2009. Se anunció un presupuesto de inversión pública de 7 billones de dólares, incluyendo un 10% más en subsidios a la vivienda. Además, este paquete incluye un subsidio de empleo para los jóvenes trabajadores con salarios reducidos, así como transferencias monetarias adicionales para aquellos hogares con pocos ingresos. Se estima que su coste será de 4 billones de dólares, equivalentes al 2,2% del PNB, lo cual lo convierte en el mayor paquete de estímulo en América Latina.

Argentina: Principalmente a través de la nacionalización forzada de los planes de pensiones privados, el gobierno ha podido financiar un mayor déficit fiscal. Se han reducido los impuestos de las exportaciones así como las contribuciones a la seguridad social de los empleados. En cuanto a los gastos, se asignó una suma adicional para programas sociales, así como un importante plan de obras públicas por valor a 4,4 billones de dólares, equivalentes al 1,3% del PNB. Sin embargo, como la financiación está basada por completo en un ahorro nacional forzado, muchos cuestionan su eficacia desde el punto de vista de la demanda.

Perú: El programa peruano está basado en un aumento de 1,5 billones de dólares en inversión pública para el 2009 (1,1% del PNB), en especial para carreteras, viviendas y hospitales. El programa también incluye incentivos adicionales para exportaciones no tradicionales y un aumento de los programas sociales con un coste estimado del 0,15% del PNB.

En general, se calcula que el estímulo efectivo total en cinco de las siete economías más importantes de la región asciende a 27 billones de dólares, equivalentes al 0,8% de sus PNB combinados. Esto podría no ser suficiente para aminorar los efectos de la crisis. No obstante, probablemente fija un tope realista para lo que puede hacerse por otros países de la región. Pocos países podrían hacer más sin menoscabar la confianza en su capacidad de pagar su deuda.